Así lo afirmo en la entrevista publicada en El Diario Vasco el 21 de enero. En ella, hablo del estado de forma de cara a los Juegos Olímpicos de 2012 de algunos de los nadadores con los que trabajo, como Mireia Belmonte, Duane da Rocha o Melani Costa, y de la triatleta Ainhoa Murua.
2012. Año Olímpico. Como cada cuatro años los sueños de millones de deportistas de todo el mundo se harán realidad o se desvanecerán en menos de 200 días. Yo también tengo mis propios sueños y aspiraciones Olímpicas: que los deportistas con los que trabajo lleguen a los Juegos Olímpicos, y que una vez allí rindan a su mejor nivel.
He empezado este año Olímpico en una concentración de entrenamiento con los nadadores españoles en Sudáfrica. Está siendo una concentración muy intensa, tanto en términos de entrenamiento como a nivel emocional. Durante una de las actividades de dinámica de equipo programadas, he compartido con el grupo que desde hace muchos años tengo verdadera pasión por el cine y los viajes. Esto no es nada nuevo para aquellos que me conocéis personalmente, pero puede resultar algo sorprendente para quienes pensaran que el deporte es mi única gran pasión. En realidad, y a pesar de lo diferentes que estas tres pasiones mías puedan parecer, las tres tienen aspectos en común. Como la mayoría de viajeros, normalmente me pongo en marcha para llegar a un destino, pero a través de los años he aprendido a disfrutar también del trayecto. Como espectador me gusta ver el final de una película, pero ver y disfrutar la historia completa es necesario para entender y apreciar el final de la misma.
Ya está aquí la navidad, y para aquellos que vivimos en las partes más favorecidas del mundo, estos días se caracterizan por sus grandes comidas, generalmente excesivas. Esto es lo que podemos leer al respecto en el libro de Hitchcock y Hitchcock de 1860 Anatomía y Fisiología Elemental para Colegios, Academias y Otras Escuelas.
“334. Peligro de comer demasiado. -2. Vemos que existe un gran peligro de comer demasiado. Las grandes cantidades de comida distienden los revestimientos del estómago y les dan demasiado trabajo para llevar a cabo. Como consecuencia natural las glándulas gástricas se debilitan por el exceso de acción y es seguro que se producirá indigestión o alguna otra enfermedad. ¡Y cuánto mejor se mantendría la salud de multitud de personas de las clases sociales altas si se omitieran algunos de los numerosos platos que utilizan! Y en este país dicha observación es aplicable prácticamente a todas las clases.”
Esta es una afirmación extraída de la entrevista que me acaban de hacer en BHTriatlon.com. En ella, hablo de mis inicios en el mundo del entrenamiento de triatlón; de la preparación de Eneko Llanos esta última temporada y nuestros planes de cara la temporada que se acaba de iniciar; de las ventajas del entrenamiento “indoor”, y algunas cosas más que pueden ser de interés para todos vosotros.
Hace unos años, mi querida amiga Heather de Hemet, California, trabajaba en una librería de antigüedades. Cuando la tienda cerró, el propietario le dijo que se llevara algunos libros en compensación por el salario que le debía. Heather encontró un libro de texto de 1860 sobre anatomía y fisiología y me lo envió como regalo, pensando que me podría interesar comparar lo que se sabía entonces con los conocimientos actuales. ¡Qué maravilloso regalo me enviaste, Heather!
Hace poco retomé el libro y encontré material muy interesante que me gustaría compartir con vosotros. Hay muchas cosas buenas en el libro, y tengo la intención de reproducirlas en varios posts. Estoy de acuerdo con algunos contenidos y en desacuerdo con otros, pero estos últimos son interesantes a pesar de todo.
Has trabajado principalmente con deportistas de resistencia. ¿Qué diferencias básicas encuentras respecto al trabajo con deportistas de velocidad o de fuerza?
Es cierto que he trabajado con triatletas, ciclistas, corredores, remeros y otros deportistas de resistencia, pero también he trabajado mucho con futbolistas, waterpolistas, e incluso tenistas y corredores de motocross, actividades éstas de tipo intermitente que requieren una preparación específica muy diferente de la de los fondistas. Sí que es cierto que nunca he trabajado directamente con velocistas, por lo que no puedo entrar a valorar las diferencias en el trabajo con unos y otros. De todos modos, ni todos los fondistas son iguales, ni lo son todos los velocistas o los jugadores de equipo. Creo que las características particulares de cada deportista son mucho más determinantes que las del propio deporte a la hora de establecer la forma de trabajar con ellos.
Hace ahora diez años Hektor Llanos me dio la oportunidad de entrar en el mundo del triatlón por la puerta grande: ni más ni menos que siendo su entrenador, cuando yo apenas sabía que este deporte consistía en nadar, andar en bicicleta y después correr. “No importa” me dijo, “confío en ti”. También su hermano Eneko decidió depositar en mí esa misma confianza. Tras dedicar un par de meses a estudiar la literatura científica disponible sobre diversos aspectos del triatlón, a evaluar sus resultados en competición, sus cualidades y limitaciones, y a ver vídeos de carreras tanto de distancia Olímpica como de Ironman, nos pusimos a trabajar juntos en el mes de enero de 2002. Dos años después vino Ainhoa, y en 2005 Virginia, pero quien me abrió de par en par las puertas del triatlón fue Hektor.











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