Comida japonesa

Comida japonesa (Foto: Iñigo Mujika).

Han pasado dos años y medio desde mi última entrada basada en el libro de 1860 “Anatomía y Fisiología Elemental para Colegios, Academias y Otras Escuelas”. El tema de aquella entrada era el sueño, un aspecto clave para la recuperación, la adaptación y el rendimiento de los deportistas. En esta ocasión, voy a destacar algunos textos escritos por Hitchcock y Hitchcock sobre otro aspecto clave para los deportistas: comer. También voy a relacionar las afirmaciones hechas por estos autores hace 157 años con investigaciones recientes que tratan sobre temas similares.

336. No debemos comer demasiado rápido.-5. La mayoría de las personas comen demasiado rápido. No se gana tiempo en la suma total de la vida por arrebatárselo al que demanda la naturaleza para comer y digerir comida. La fortuna o una gran reputación, es cierto, pueden a veces conseguirse un poco más rápido utilizando el tiempo que el estómago reclama legítimamente, pero la penalización por ese robo es una vida más corta, o una enfermedad que hace la vida miserable.

van den Boer JHW et al. Self-reported eating rate is associated with weight status in a Dutch population: a validation study and a cross-sectional study. Int J Behav Nutr Phys Act. 2017; 14(1):121.

Leong SL et al. Faster self-reported speed of eating is related to higher body mass index in a nationwide survey of middle-aged women. J Am Diet Assoc. 2011; 111(8):1192-7.

Otsuka R et al. Eating fast leads to obesity: findings based on self-administered questionnaires among middle-aged Japanese men and women. J Epidemiol. 2006; 16(3):117-24.

337. El tiempo para comer.-6. Vemos que el tiempo para comer no debería menoscabar las horas dedicadas al sueño, o al trabajo duro. Durante el sueño el cerebro necesita tranquilidad; pero si hay alguna función en marcha como las de las fases tempranas de la digestión, el cerebro, por pura necesidad, debe trabajar hasta completar el proceso, y como resultado, los sueños o las líneas de pensamiento imperfectas producirán aquella clase de sueño que no puede refrescar el cuerpo. Si nuevamente la hora de las comidas precede o sigue muy de cerca el trabajo duro, se rompe una ley de la naturaleza, y es seguro que habrá una penalización. La energía nerviosa no puede suspenderse inmediatamente del lugar al que ha estado dirigida durante cierto tiempo (sea el cerebro o los músculos), y consecuentemente el estómago debe permanecer prácticamente inactivo un tiempo. Por tanto un breve periodo de relajación de todo ejercicio activo, sea mental o físico, justo antes y después de las comidas es muy favorable para la salud, ya que en el primer caso la circulación se equilibra y el cerebro puede preparar sus energías para gastarlas en el estómago, mientras que tras las comidas toda la fuerza de la influencia nerviosa se necesita durante un tiempo por parte de la función digestiva antes de que pueda dirigirse a los músculos para el ejercicio. Incluso un tiempo corto después de la comida dedicado a una siesta promueve la digestión bastante rápidamente, aunque este hábito es a menudo cuando menos inconveniente, puesto que si por circunstancias inevitables se omite por una vez, la persona se siente incómoda el resto del día.

Jiang P, Turek FW. Timing of meals: when is as critical as what and how much. Am J Physiol Endocrinol Metab. 2017; 1;312(5):E369-E380.

Moran-Ramos S et al. When to eat? The influence of circadian rhythms on metabolic health: are animal studies providing the evidence? Nutr Res Rev. 2016;29(2):180-193.

Peuhkuri K et al. Diet promotes sleep duration and quality. Nutr Res. 2012 May;32(5):309-19.

777.-5. ¿Es el sabor una guía adecuada para el apetito?- A menudo surge la pregunta de si el sentido del gusto puede considerarse una guía segura para el apetito. Como es natural, hay quien sostiene que debería ser gratificado siempre. Pero incluso siendo originalmente seguro seguirlo ¿cuántas veces se ha pervertido por una dieta extravagante, y se encuentra en una condición mórbida debido a un estado pervertido del cuerpo? Si este fuese el caso, deberíamos estar en guardia contra la indulgencia ante apetencias peculiares o gustos extraños. Pero en algunos casos, sobre los cuales el médico es el mejor juez, puede ser seguro permitir una indulgencia razonable en el deseo por algún artículo peculiar de comida o bebida.

Boesveldt S, de Graaf K. The Differential Role of Smell and Taste For Eating Behavior. Perception. 2017;46(3-4):307-319.

McCrickerd K, Forde CG. Sensory influences on food intake control: moving beyond palatability. Obes Rev. 2016;17(1):18-29.

Sørensen LB et al. Effect of sensory perception of foods on appetite and food intake: a review of studies on humans. Int J Obes Relat Metab Disord. 2003;27(10):1152-66.

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